lunes, 30 de mayo de 2011
Si alguna vez me ves llorar,
no me intentes consolar,
pues tú eres la razón,
por la que estalló mi corazón.
Toda la ilusión,
de pronto desapareció.
Y en un lago helado,
mi corazón se ahogó.
Miles de lágrimas,
mis ojos derramaron.
Y en mi roto corazón,
las puertas para siempre se cerraron.
Tu corazón y el mío chocaron.
Se rompieron, y los trozos se mezclaron.
Confundimos aquello con amor,
indudablemente, fue un error.
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